Convocatorias de ayudas para la organización de Ciclos, Encuentros y Conferencias ofertada por el Decanato de la Facultad de Humanidades, Comunicación y Documentación
Martes 30 de noviembre, 16:00 horas. Aula 17.2.75
El cine como herramienta de denuncia social: la violencia contra la mujer motivada por las creencias religiosas y el poder político en Afganistán
Martes 30 de noviembre
Aula 17.2.75
Hora 16h
Ponentes:
Alberto Elena, profesor de la Universidad Carlos III
Farshad Zahedi, profesor de la Universidad Carlos III
Rosa San Segundo profesor de la Universidad Carlos III
Alfredo López, profesor de la Universidad Carlos III
Las religiones no son amigas de las mujeres. En la historia de las tres principales religiones monoteístas nacidas a orillas del Mediterráneo (cristianismo, islam y judaísmo) existen infinidad de elementos misóginos que convierten a la mujer en un elemento de segunda al servicio del hombre.
Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, este proyecto pretende acercar a la comunidad universitaria, en concreto a los alumnos, la situación actual de millones de mujeres en el mundo que viven oprimidas por las doctrinas religiosas.
Consideramos que el cine es una buena herramienta de denuncia social de la situación de estas mujeres en aquellos países no democráticos donde la voz de la mujer es continuamente silenciada en todos los niveles de la sociedad. En concreto, en este proyecto, queremos hacer referencia a la situación de la mujer musulmana.
Para muchos expertos, el término ‘mujer musulmana’ es tan sólo una abstracción puesto que su condición no está dictada sólo por la religión sino también por la estructura política del país al que pertenecen, en función de la influencia que la religión tenga en el poder político. Para este proyecto en concreto pretendemos centrar nuestra intención en la mujer afgana.
La organización Human Rights Watch decía a finales de 2009 que “la situación de las mujeres afganas está entre las más vulnerables del mundo, la violencia contra ellas es endémica y el gobierno afgano no las protege ante delitos como la violación o el asesinato”.
La caída del gobierno talibán tras la ocupación norteamericana no ha supuesto la erradicación de la violencia contra la mujer ni su liberación, la mayoría siguen saliendo con miedo a la calle, cubriéndose con el burka para evitar posibles ataques.
Las afganas han de sobrevivir a la falta de seguridad, a los ataques contra la población de las tropas estadounidenses y de la OTAN y, también, han de enfrentarse a la violencia en su vida cotidiana: a los abusos sexuales, violaciones, secuestros, los matrimonios forzados, la violencia doméstica. Ni el gobierno de Karzai ni su policía ofrecen ningún tipo de protección.
Muchas no encuentran otra salida a su desdichada vida que ponerle fin. Las cifras de suicidios son tan elevadas que en menos de un año se llegan a registrar en una ciudad como Herat un centenar de casos de mujeres ingresadas en la unidad de quemados del hospital por intento de suicidio.
Desde RAWA (Revolutionary Association of the Women of Afghanistan - Asociación de las Mujeres Revolucionarias de Afganistán) se denuncia casi a diario la realidad de la mujer afgana. Quizá no está todo perdido mientras existan quienes luchen por los derechos de las mujeres y quieran acabar con esta situación, mujeres que desafían a la realidad que les rodea saliendo a la calle con su rostro al sol y yendo a la escuela aunque sea a escondidas.
La educación es quizá el gran punto de partida para acabar con la situación de opresión de la mujer en todo el mundo; y el cine es una herramienta, entre tantas, que permite educar.


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