La rosa púrpura del cairo

Ciclo de proyecciones Recursos de información sobre la película

Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual.
Biblioteca de la Facultad de Humanidades, Comunicación y Documentación.
Universidad Carlos III de Madrid.

Miércoles 10 de diciembre, 13.00 horas, Aula 17.01.01

Actor, personaje y persona

La rosa púrpura del Cairo (Woody Allen, 1985)


Dirección: Woody Allen
Guión: Woody Allen
Actores: Mia Farrow, Jeff Daniels, Danny Aiello

Año de producción: 1985
Nacionalidad: Australia
Premios: Nominada a los Oscar. Otros 14 premios y 11 nominaciones.




Son los tiempos de la Depresión y Cecilia se desloma trabajando como camarera en Nueva Jersey mientras su marido se dedica a hacer el vago. Su única vía de escape es el cine, al que acude una y otra vez para refugiarse de la realidad y soñar con un mundo de champagne, smokings y fiestas elegantes. Una noche, uno de los personajes de su película favorita, La rosa púrpura de El Cairo, se fija en ella y atraviesa la pantalla para conocerla.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

mario torreiro vázquez de prada


Enredo de parejas habitual en Woody Allen. genial construcción de personajes y bonita historia de amor surrealista.

Me encantó el trabajo de la protagonista y como no también del desdoblado jeff Danniels.

Curiosa y original

Anónimo dijo...

Es una película original, vemos una película dentro de otra película y a su vez como un personaje pasa de formar parte de una a otra. Juegan con lo ficticio y lo real, con el cine y la creación de personajes.

Es una película divertida, aunque algo triste el final, aunque si hubiese tenido otro final hubiese sido aún más irreal.

Me ha gustado mucho.


FDO. Lara Diego Falagán

Adrián Álvarez Muñoz dijo...

Esta película me ha dejado anonadado.
La primera sorpresa vino con la construcción del personaje de Mia Farrow, que es soberbio. En menos de dos minutos no sólo llena la pantalla sino que consigues empatizar con Cecilia hasta el punto de que comprendes su afición al cine y a esa película.

Después, la magia del personaje atravesando la pantalla. Durante la película se apunta que la interpretación es tan vivaracha, tan soberbia, que acaba provocando problemas en los cines en los que se proyecta. Pero tampoco hay una explicación certera, son hipótesis que se nombran de pasada y que el espectador hilvana.

La interpretación de Jeff Bridges es tremenda, en ese sentido. La capacidad de realizar dos papeles distintos y que en todo momento se sepa diferenciar uno de otro (obviamente, hay una constante diferencia de vestuario, pero esas diferencias no se quedan en ese aspecto superficial). El mejor momento es el final, con ese gesto de Gil y la duda que crea en el espectador.

Como las grandes películas, ésta tiene detalles de calidad en cada minuto: la forma en que está rodada La Rosa Púrpura del Cairo, totalmente clásica; la estructura del guión; el esfuerzo por distinguir el amargo mundo real del mostrado en las películas y los diálogos sobre la naturaleza del cine y sus artificios.

Me quedo con esas palabras que tienen Cecilia y Tom en la Iglesia, tan premonitorias: "En el mundo real no existen los finales felices". En ese momento Cecilia tendría que darse cuenta que su historia no acabará bien, pero quiere evadirse con el cine, hasta que le proponen engañosamente la evasión definitiva: irse a Hollywood, la meca del cine. Y como en el cine, el artificio acaba desvaneciéndose; se encienden las luces y te quedas con tu vida real.

Me ha encantado y, a mi gusto, es la mejor pelicula del ciclo. Al menos, la más redonda y la que más me ha aportado.

El Busano Kalandraka dijo...

Es genial, tanto en la construcción de los personajes como en la trama.
Como un mismo actor desempeña dos papeles totalmente distinguidos y distiguibles, la interacción del mundo cinematográfico con el mundo real, da la sensación que en algún momento de la película te van a brindar la posibilidad de entrar dentro de ella.
Fernando Monroy

María Tejero Salcedo dijo...

Personajes muy definidos en un insólito argumento planteado al detalle.

Woody Allen ha sabido contrastar el mundo del cine con el real, y ha hecho un buen uso de los recursos para ello.

Me ha gustado la capacidad de sorprender al espectador y de captar su atención.